Reportaje: Si quiere negociar, hable con mi representante

Mal necesario”, “útiles para negociar”, “gente peligrosa”, “hay buenos y malos”, son
algunas frases para describir al agente o intermediario de futbolistas. ¿Cómo trabajan? ¿Hay vacíos aún por regular?

Es un mundo del que se escucha mucho y se sabe poco. Felicevich, Ogalde, AIM. Apellidos y empresas de representación de las que todos oyen o vinculan a ciertos jugadores, aunque nadie tiene demasiada claridad sobre su funcionamiento. “Llevo hartos años en el fútbol, pero me ha costado harto entender bien esa parte. Además, aquí existen hartos vacíos legales que se deben regular”, comentó el presidente de la rama de fútbol de la UdeC, Mario Rodríguez.

Kevin Martínez tenía 17 años cuando se destapó haciendo goles en Deportes Concepción. “Jugando por la Sub 19, me vio Javier Araujo (ex delantero paraguayo) y se acercó, me ayudó con dinero para pasajes, cosas pequeñas y mi papá firmó una autorización, porque yo era menor de edad. Cuando cumplí 18, ese contrato dejó de correr y dejó de representarme”.

El joven llegó a Universidad de Chile estando Beccacece y cuenta que “en la U me vieron por los partidos de CDF y me llamaron. Empecé bien, pero cambiaron de técnico, no me citaron más y me quiero ir porque acá no veo muchas posibilidades de jugar. Ahora estoy con Pedro Jaque, que trabaja con Felicevich y en un rato más tenemos que juntarnos para ver mi futuro. De todas formas, dejé bien claro que hasta que no tenga un sueldo de 3 millones o algo así, un sueldo importante, seguimos solo de palabra. No hemos firmado nada y tampoco le toca porcentaje”.

Y es que Kevin es bien cuidadoso con el tema. “En la U vi muchas cosas sucias y por eso estoy chato y me quiero ir. Hay mucho pituto y yo no soy de jugar porque venga mi representante y le diga a alguien ‘ponga a mi jugador’. Puedes ser malo, pero igual jugar porque tu representante mete plata. No todos son así, hay gente que trabaja bien, pero eso que te digo es una realidad. Así es el fútbol de hoy”, apuntó.

Cuiden a los niños

Mario Rodríguez ya se acercó a la Anfp pidiendo que la relación entre intermediarios, jugadores y clubes sea mejor regulada. ¿Y qué puntos considera urgentes de reglamentar?

“Me preocupan los menores de edad. Hay representantes que se acercan a niños de 15 o 16 años y ya quieren que sus padres le firmen algo. Les compran zapatillas y otras cosas para amarrarlos y hasta puede ser un auto, si el chico es más conocido o seleccionado”, advirtió.

Pero no es el único problema que ve. El directivo agregó que “nos ha pasado que estamos interesados en un jugador y aparecen como tres representantes llamando y diciéndonos que son quienes lo manejan. No existe un registro oficial, algo que maneje la Anfp o alguien, donde haya claridad de qué representante tiene cada jugador. Eso transparentaría mucho las cosas. Hoy hay un libertinaje en este tema y por eso necesitamos regularlo”.

Y añade otros vacíos importantes: “actualmente, el representante obtiene el 5 o 10 por ciento de la operación, en un traspaso, pero he sabido de casos donde tocan el sueldo de los jugadores. Eso no corresponde. El otro gran problema es que los técnicos también tienen representantes y a veces piden jugadores y justo son de su mismo representante. Eso es poco ético. No sabes si el jugador te lo pide el entrenador o el representante y terminan manejando los clubes”.

El técnico de Cobreloa, José Sulantay, asegura que es un tema que habla mucho con sus dirigidos, porque es muy crítico del sistema. “En mi época, tú te vendías por tu rendimiento y punto, pero hoy si no tienes representante te puedes quedar sin equipo. Son un mal necesario. He visto a muchos enriquecerse con jugadores que dirigí y dejarlos botados. Se acercan a niños de 15 años y los papás creen que su hijo mañana va a jugar en el Chelsea. Se marean”.

El “Negro” dirigió a Vidal, Sánchez y “Mati” Fernández, entre otros, y contó que “a esa selección le fue bien y de repente se llenó de agentes buscándolos en la concentración, queriendo que firmaran algún papel. Tuve que sacarlos y aconsejar a los jugadores, pero al final cada uno decide qué quiere hacer. Hay gente que te puede ayudar y hace bien su pega, pero también es fácil dejarse engañar. Siempre les digo a los muchachos que tengan mucho ojo, que cuando eres bueno tú le haces un favor a ellos y no son ellos los que te hacen un favor a ti”.

Y coincide en otras cosas con Rodríguez. “Hay equipos donde, curiosamente, el técnico y los jugadores son todos del mismo representante y eso no puede ser. Quizás yo soy más a la antigua, pero no acepto eso. No acepto que un representante sea dueño de un club”, apuntó.

Víctor Tornería, en tanto, representa al Club Social Deportes Concepción y narró que “cuando nos hicimos cargo, quisimos saber quién representaban a nuestros jugadores y fue imposible. No existe un catastro oficial, la Anfp no manejaba nada. El problema es que, por ejemplo, a Nonguén entra cualquiera y le ofrece cien lucas y zapatillas a un niño de 15 años y no le avisan nada al club. Uno, con suerte, sabe de rebote que un jugador tuyo firmó con un representante. Imagínate todos los que se fueron de acá y cómo los andaban buscando cuando nos castigaron”.

Mario Rodríguez, uno de los grandes críticos de cómo funciona el tema, hace una comparación que explica bien el escenario actual: “esto es como cuando quieres comprar o vender una casa. Si lo haces solo, hay muchos papeles y detalles que no conoces, pero si contratas a un corredor de propiedades te hará toda esa pega y, obviamente, te cobrará un porcentaje por facilitarte todo. Hay gente honesta y otra no mucho. Esto es lo mismo. El futbolista no sabe mucho de negocios y contratos y los intermediarios son muy útiles para negociar. Lo que uno pide es transparencia y regular bien las cosas para que esta dinámica funcione de manera limpia y clara. Si no, pasan cosas oscuras y pierden todos, menos los agentes”.

 

Fuente: diarioconcepcion

 

 

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